El quebrantador – Edwidge Danticat

Para la historia son bien conocidas las atrocidades que causó el regimen de terror impuesto en Haití por su “presidente vitalicio” François Duvalier, el llamado Papa Doc, y su hijo, Jean-Claude Duvalier por más de 30 años. Ese tiempo, la Era Duvalier, llevó a la pequeña nación caribeña al peor estado socio-político, convirtiendolo en la nación más pobre de América, con elevadísimos niveles de analfabetismo y violencia. Una dictadura que utilizó la fuerza bruta para imponerse a un pueblo que se dolía de miles de tragedias. Los Tonton Macoutes fueron esos cuerpos policiales que atentaron contra la población haitiana en su afán por eliminar todos los escollos que se erigían en contra del Régimen. No es exagerado imaginarse las más intensas imágenes de dolor en la playas y montañas de Haití. Como cualquier dictadura “que se respete”, la de los Duvalier provocó el desplazamiento y el destierro de miles de haitianos que buscaron refugio en los Estados Unidos, dejando para siempre su tierra.

A esa dolorosa memoria histórica es a lo que recurre Danticat. El desgarro de una dictadura, la violencia y el desarraigo que crea estos intrincados laberintos de dolor que Edwidge Danticat explora. Aunque el libro peca por lento, mantiene al lector a la expectativa por conectar las historias y eso es un mérito por sí mismo. Al final, cuando se ha reconstruido una compleja madeja de relatos es cuando se dimensiona el dolor y el sufrimiento que los haitianos vivieron por tantos años. Es difícil, a pesar de cualquier defecto, ignorar esa reconstrucción literaria que Danticat hace del sufrimiento de su propio pueblo. Ese dolor está ahí, latente entre las líneas de la novela, esperando a ser visto por un lector que se regodea en conectar las historias. Así, sin aviso, aparece, como una bofetada de la historia que recuerda que eso, por más ficción que sea la novela, es una historia real, investigada a fondo por una haitiano-americana que ha vivido en carne propia ese exilio de su familia. Como cierra Danticat diciendo en los agradecimientos: “A mi padre que, gracias a Dios, no está en este libro”.

El libro me mantuvo ahí, expectante, tratando de desenrredar el chisme, pero la novela de Danticat tiene algo más, que llega con los días.

Abadía Vernaza.

(Imagen tomada de Norma.com)

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