El don de Juan – Rodrigo Parra Sandoval

El acelerado ritmo de la narración hila una historia compleja que contrasta con la pesadez cansada del tiempo cronológico. Los múltiples repliegues que la historia van generando puntos de fuga por donde la realidad se escapa. El tiempo corre liviano y sin ataduras. Es el tiempo de la imaginación, el tiempo del imaginador. Un tiempo que ha tomado Luis Mejías como una necesidad vital, la necesidad de narrar historias. Así, el inexorable movimiento del reloj, con sus contundentes campanadas que anuncianla inevitable llegada de un nuevo día. Pero mientras tanto, Luis asume su papel más importante y se hace pasar por biógrafo de Juan y Carolina para así pasar las dieciocho horas que tiene para sí mismo. El don de Juan es, al final de cuentas, esa historia. La novela de Rodrigo Parra Sandoval, ganadora del Concurso Nacional de Novela en el 2001.

Una novela interesante en muchos aspectos, bastante complicada en otros, pero que conserva una propuesta narrativa compleja y profunda, donde se cuestiona el rol del narrador y el don de contar historias, un domingo cualquiera. Sobre la libertad de ser quien inventa y narra una historia, más allá si esta es verdad o no. Esta propuesta es un buen montaje intertextual de la misma historia dentro de sí misma. Un laberinto espacio-temporal que marca los contrastes entre el imaginador y su relato imaginado.

Este laberinto es un laberinto ágil y efímero, que corre a la velocidad del videoclip, mientras se está narrando todo el caos del mundo posmoderno, al mismo tiempo que se cuestiona capacidad del narrador para mantener ese enredo hipertextual como un caos controlado. Esa es la apariencia que va escabulléndose entre los pliegues de la historia.

Este montaje hipertextual se construye a partir de los videoclips de Juan, director de cine de algún éxito en su tiempo, los cuales siempre, inevitablemente, giran alrededor del obsesivo amor por Carolina. Esta reconstrucción de la cinematografía de Juan es una apuesta muy interesante de Parra Sandoval, que sustenta el discurso en boca de Luis Mejía sobre la escritura y la creación literaria. El imaginador empieza a perder el estricto control que puede llegar a tener sobre su relato, invirtiendo todo orden narrativo, que apenas es capaz de dominar por que el tiempo se ha terminado, el reloj ya marca las doce de la noche. La narración ha dominado completamente a su “creador” y este termina completamente sometido, en un laberinto de angustia literaria que se ha roto a sí misma.

En definitiva, la novela de Parra Sandoval, bastante corta y ágil, es un completo discurso crítico sobre el quehacer literario y las formas de estas en un contexto completamente contemporáneo, reflejando los elementos que ahora han permeado la narrativa: el lenguaje del clip, la crítica al autor, la simultaneidad y la paranoica soledad del hombre desnudo en su cama, buscando una especie de salida que termina siendo un pasillo más de ese laberinto contemporáneo.

2 comentarios en “El don de Juan – Rodrigo Parra Sandoval

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