Los detectives salvajes – Roberto Bolaño

Los detectives salvajesLos detectives salvajes by Roberto Bolaño

7 meses. Otras dos novelas en el medio. Auto-prohibición de leerlo antes de dormir. En todo momento, una lucha.

Los detectives salvajes es un libro desbaratado, enrredado, denso, ruidoso, extraño incluso en ocasiones insoportable e incomprensible. Los detectives salvajes es una genialidad, es único, complejo, implacable. Es un libro ambiguo que podría recibir casi todos los adjetivos calificativos de nuestra lengua, excepto uno: intrascendente.

Roberto Bolaño ha construido una de las piezas literarias más complejas de nuestra lengua y en medio de tantas voces que hablan al tiempo, es un espléndido libro que deja más preguntas y angustias que respuestas y certezas.

Tal vez uno se angustia por tratar de decir más de esta obra de larguísimo aliento y cuyos personajes representan esa incesante búsqueda de lo que no hemos perdido. Sin embargo, simplemente me pregunto, ¿quién no se atrevería a luchar con un libro que realmente plantea un reto?

My rating: 5 of 5 stars

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Martin Fierro – José Hernández

Martín FierroMartín Fierro by José Hernández

Definitivamente, el Martín Fierro es un libro que dejó huella en mi memoria. No sólo podría recitar pasajes del libro o usarlo como tranquilizante en las noches turbulentas, sino que también desenrredar la “lengua” gaucha y comprender por qué esta obra constituye la literatura fundacional de la nación argentina y del orgullo gaucho es uno de los grandes recuerdos que tengo de mi paso por la Facultad de Literatura.

La obra canta la tragedia del gaucho y procura reivindicar su esencia como hombre de valor para exaltar el valor de ser pampero y argentino. Además, su construcción poética es única, un cantar al compás de las vigüelas, que da un ritmo auténtico al lamento de la historia y que se impregna en la mente y memoria del lector, haciéndolo pensar musicalmente.

Este libro es de las piezas más bellas que puede existir en la literatura latinoamericana y es de obligada lectura, no solo para los nacionales argentinos sino para todo americano. Es el sonido y el dolor de la pampa hecho poesía.

No me caben las estrellas, los números y me faltan las palabras para decir cuánto amo a Martín Fierro.

 

 

“Aquí me pongo a cantar

al compás de la vigüela,

al hombre que lo desvela

una pena estrordinaria,

como el ave solitaria

con el cantar se consuela”…

My rating: 5 of 5 stars

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Tokio Blues: Norwegian Wood – Haruki Murakami

Tokio Blues: Norwegian WoodTokio Blues: Norwegian Wood by Haruki Murakami

Me debatía un poco sobre el valor de Norwegian Wood y he decidido que, a pesar de ser una obra sencilla y completamente evocativa (al punto de parecer autobiográfica), esta novela atrapa y parece ser universal al recordar el dolor de los primeros amores adolescentes.

La construcción de los personajes es muy simple, sufriendo las peores consecuencias los espíritus más débiles y dejando por fuera de la trama carácteres más complejos y que, sin ser necesaria su continuación, superan las pruebas y dolores de la adolescencia. Norwegian Wood es un retrato de personalidades encantadoras, seductoras física e intelectualmente, pero que no “maduran” y dejan una huella eterna, joven e inconclusa.

Una novela que no se presenta más allá de la evocación de las primeras caricias, de las primeras mamadas, del primer orgasmo y los primeros muertos, recuerdos que siempre acompañarán la vida de cada persona y que, en diferente medidas, podrían recordarse (o recontarse) en formas parecidas. El valor de Norwegian Wood, dentro de su sencillez, es evocar recuerdos simples como una masturbada, envueltos en un aire de tragedia juvenil propios de la vida a los 19 años.

PD: Recomendado para iniciar con la lectura de la obra de Murakami, sobretodo antes de emprender el largo aliento de 1Q84.

My rating: 5 of 5 stars (Tal vez estoy muy blandito con el 5 de 5, pero la lectura atrapante y que me hizo devorar sus páginas creo que lo vale).

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The Brief and Wondrous Life of Oscar Wao – Junot Díaz

The Brief Wondrous Life of Oscar WaoThe Brief Wondrous Life of Oscar Wao by Junot Díaz

My rating: 4 of 5 stars

Para empezar, este libro acentúa lo que he venido sintiendo desde la lectura de Vida, de Patricia Engel. El lenguaje de este libro es atrapante, hipnótico, un inglés enriquecido con el sabor del español latino y dominicano. Esta literatura latina en inglés es un fenómeno que está consolidando la evolución de esta lengua, del español y del “spanglish” en una hibridación que no me deja de parecer muy interesante. Así que durante todo el libro disfruté de las frases divertidas, sin grandilocuencias, sacadas de la jerga y el slang neoyorriqueño y newyornicano y no de las Academias del “buen habla”. Más allá de lo que se pueda discutir sobre la “pureza” de una lengua, es su virtud de entidad viva y en constante transformación la que da cuenta de los encuentros culturales y de cómo fuerzas raciales, en este caso los latinos, hacen parte esencial de los Estados Unidos de nuestros días y que escritores como Díaz y Engel representan el espacio literario del migrante latinoamericano.

Por otro lado, el argumento y la trama del libro son sencillos. Pasa por una historia común, de un nerd a là gringa. Muchas referencias a la cultura popular dominicana y sobretodo, a la cultura Pop americana, lo sitúan en un espacio de compresión común del lector cotidiano. Eso me gusta. Lectura muy recomendada, en su “spanglish” original.

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El quebrantador – Edwidge Danticat

Para la historia son bien conocidas las atrocidades que causó el regimen de terror impuesto en Haití por su “presidente vitalicio” François Duvalier, el llamado Papa Doc, y su hijo, Jean-Claude Duvalier por más de 30 años. Ese tiempo, la Era Duvalier, llevó a la pequeña nación caribeña al peor estado socio-político, convirtiendolo en la nación más pobre de América, con elevadísimos niveles de analfabetismo y violencia. Una dictadura que utilizó la fuerza bruta para imponerse a un pueblo que se dolía de miles de tragedias. Los Tonton Macoutes fueron esos cuerpos policiales que atentaron contra la población haitiana en su afán por eliminar todos los escollos que se erigían en contra del Régimen. No es exagerado imaginarse las más intensas imágenes de dolor en la playas y montañas de Haití. Como cualquier dictadura “que se respete”, la de los Duvalier provocó el desplazamiento y el destierro de miles de haitianos que buscaron refugio en los Estados Unidos, dejando para siempre su tierra.

A esa dolorosa memoria histórica es a lo que recurre Danticat. El desgarro de una dictadura, la violencia y el desarraigo que crea estos intrincados laberintos de dolor que Edwidge Danticat explora. Aunque el libro peca por lento, mantiene al lector a la expectativa por conectar las historias y eso es un mérito por sí mismo. Al final, cuando se ha reconstruido una compleja madeja de relatos es cuando se dimensiona el dolor y el sufrimiento que los haitianos vivieron por tantos años. Es difícil, a pesar de cualquier defecto, ignorar esa reconstrucción literaria que Danticat hace del sufrimiento de su propio pueblo. Ese dolor está ahí, latente entre las líneas de la novela, esperando a ser visto por un lector que se regodea en conectar las historias. Así, sin aviso, aparece, como una bofetada de la historia que recuerda que eso, por más ficción que sea la novela, es una historia real, investigada a fondo por una haitiano-americana que ha vivido en carne propia ese exilio de su familia. Como cierra Danticat diciendo en los agradecimientos: “A mi padre que, gracias a Dios, no está en este libro”.

El libro me mantuvo ahí, expectante, tratando de desenrredar el chisme, pero la novela de Danticat tiene algo más, que llega con los días.

Abadía Vernaza.

(Imagen tomada de Norma.com)

El don de Juan – Rodrigo Parra Sandoval

El acelerado ritmo de la narración hila una historia compleja que contrasta con la pesadez cansada del tiempo cronológico. Los múltiples repliegues que la historia van generando puntos de fuga por donde la realidad se escapa. El tiempo corre liviano y sin ataduras. Es el tiempo de la imaginación, el tiempo del imaginador. Un tiempo que ha tomado Luis Mejías como una necesidad vital, la necesidad de narrar historias. Así, el inexorable movimiento del reloj, con sus contundentes campanadas que anuncianla inevitable llegada de un nuevo día. Pero mientras tanto, Luis asume su papel más importante y se hace pasar por biógrafo de Juan y Carolina para así pasar las dieciocho horas que tiene para sí mismo. El don de Juan es, al final de cuentas, esa historia. La novela de Rodrigo Parra Sandoval, ganadora del Concurso Nacional de Novela en el 2001.

Una novela interesante en muchos aspectos, bastante complicada en otros, pero que conserva una propuesta narrativa compleja y profunda, donde se cuestiona el rol del narrador y el don de contar historias, un domingo cualquiera. Sobre la libertad de ser quien inventa y narra una historia, más allá si esta es verdad o no. Esta propuesta es un buen montaje intertextual de la misma historia dentro de sí misma. Un laberinto espacio-temporal que marca los contrastes entre el imaginador y su relato imaginado.

Este laberinto es un laberinto ágil y efímero, que corre a la velocidad del videoclip, mientras se está narrando todo el caos del mundo posmoderno, al mismo tiempo que se cuestiona capacidad del narrador para mantener ese enredo hipertextual como un caos controlado. Esa es la apariencia que va escabulléndose entre los pliegues de la historia.

Este montaje hipertextual se construye a partir de los videoclips de Juan, director de cine de algún éxito en su tiempo, los cuales siempre, inevitablemente, giran alrededor del obsesivo amor por Carolina. Esta reconstrucción de la cinematografía de Juan es una apuesta muy interesante de Parra Sandoval, que sustenta el discurso en boca de Luis Mejía sobre la escritura y la creación literaria. El imaginador empieza a perder el estricto control que puede llegar a tener sobre su relato, invirtiendo todo orden narrativo, que apenas es capaz de dominar por que el tiempo se ha terminado, el reloj ya marca las doce de la noche. La narración ha dominado completamente a su “creador” y este termina completamente sometido, en un laberinto de angustia literaria que se ha roto a sí misma.

En definitiva, la novela de Parra Sandoval, bastante corta y ágil, es un completo discurso crítico sobre el quehacer literario y las formas de estas en un contexto completamente contemporáneo, reflejando los elementos que ahora han permeado la narrativa: el lenguaje del clip, la crítica al autor, la simultaneidad y la paranoica soledad del hombre desnudo en su cama, buscando una especie de salida que termina siendo un pasillo más de ese laberinto contemporáneo.

Conclusión final (aquí no se acaba esto)

Me voy pero te juro que mañana volveré…

¿Qué será mejor para hacer una conclusión final sobre mi ejercicio lector? Aprovechar que este blog es mío, aquí mando yo, y yo mismo escribo, me edito y me publico, y por lo tanto, me voy a echar flores porque Abadía Vernaza es el gran putas y tengo todo el derecho a autocelebrarme, diciendo que como yo no hay otro, porque la Salsa soy Yo, pa’ que lo sepan?… O me doy pata, bolillo, pellizco, entre otras flagelaciones porque no sé nada de esta mierda y lo único que hago es sentarme a hablar mierda y decir lo primero que se me viene a la mente?

Siguiendo el tono con Sebald -y no porque todavía esté pensando en la asombrosa capacidad humana para auto-volversemierda- creo que ni lo uno, ni lo otro.

Obviamente, no voy a decir acá que no sirvo pa’ nada, que soy pérdido en el mundo de las letras, que mejor apago y me dedico a otra vaina. No, tampoco. Para eso están otros. Pero por otro lado, no me voy a poner a exaltar mis “excelsas” cualidad lectoras porque yo sé que así que bruto de lector no soy. Voy a decir que como una mano de cosas en la vida, las quiero pasar bomba (gracias MV por repegarme el término, funciona mucho cuando de literatura y otra hierbas se trata), y por eso, me gocé la escritura de los posts y del ejercicio lector. Evidentemente, no todo los libros fueron un placer casi sexual al leerlos, la verdad no creo que alguno se haya acercado así de ha mucho, pero sí lo fue pensar que voy a decir en el respectivo post de la obra, donde tenía que decir lo que pensaba, sentía, opinaba, odiaba, y tales y pascuales, haciéndolo alegre y por puro carepandulce. Me divertí en todos, hasta en el de Kafka, aunque no parezca. Hasta en Sebald, y eso es mucho decir. Y menos mal, que en esta no tuve tiempo pa’ poner algunas lecturas externas con las que me hubiera dado garra con el lance en ristre hacia alguna de ellas (entiéndase, Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas).

¿Cómo soy como lector?… Así, de rápido… descuidado, contradictorio, gozador, subjetivo, habla mierda, entretenido, perezoso, amargado, aparente, frentiado, equivocado, ateo… ¿Y la literatura? un gusto, una pasión, una identidad, un amor… pero por la que tampoco vale entregar la vida… En definitiva, la gracia de todo esto es hacerlo con la buena, con la risa, con la falta de rigor, con relaxin’, porque bastante complicado es el mundo pa’ ponerle mucho milindre a la cosa. No es pa’ ser mejor, es pa’ pasarla más bueno. Y ahora, seguiré con el jurgo de libros que compré, buenas y malas lecturas, que me puede tomar meses, hasta años, porque así que uno diga que el re.lector ultra-disciplanado, pues no, tengo resto de cosas más que hacer, pero leer es sabroso, nadie a dicho que no.

Abadía Vernaza